
El consumo de ácido fólico, durante los primeros tres meses de embarazo, es de suma importancia para prevenir problemas congénitos severos. El ácido fólico es un compuesto sintético de la vitamina B el cual se puede encontrar en los vegetales de hojas verdes. Las mujeres embarazadas pueden reducir hasta un 40% el riesgo de que su bebé nazca con defectos del tubo neural o labio leporino si consumen alimentos ricos en ácido fólico. Entre dichos alimentos se encuentran los cereales fortificados, las hortalizas de hojas verdes y las nueces. También pueden ingerir una buena dosis con un suplemento de 0.4 miligramos diarios. Las tabletas de ácido fólico se consiguen en las farmacias sin receta médica.
El defecto del tubo neural es un problema congénito en el cierre del tejido nervioso del embrión del que se forma el cerebro y el cordón espinal. Si ese tejido no cierra, el bebé nace con una abertura en varias vértebras por donde sale el cordón espinal. Además de la deficiencia de ácido fólico, pueden haber otros factores para que se dé este defecto de nacimiento, entre ellos: factores genéticos y ambientales, que la madre sea muy joven o muy mayor, uso de insulina y anticonvulsivos. Los niños con problemas de tubo neural presentan también problemas en el desarrollo del cerebro y el cordón espinal, problemas musculares y óseos, parálisis, deformidades, problemas severos del riñón y vías urinarias. Además, presentan problemas de aprendizaje que van de leves a severos y el 80% de ellos presentan hidrocefalia.
El labio leporino o paladar hendido aparece cuando los tejidos que forman el paladar y el labio superior no se cierran correctamente. Las causas para este defecto congénito son tres: la genética, la probabilidad (uno de cada 700 niños) y un sobreesfuerzo realizado por la madre embarazada entre la sexta y novena semana de gestación. Por lo tanto, los primeros tres meses, la mujer embarazada debe estar tranquila y no esforzarse demasiado. Luego de los tres meses, el bebé engorda y crece y no corre riesgo de que lo puedan dañar. Luego de la sexta semana el labio ya está cerrado. Pero, además de tomar esa consideración, la mujer embarazada no debe olvidar consumir a diario los 0.4 miligramos de ácido fólico para reducir aun más el riesgo de que tu hijo nazca con el paladar hendido.
La prevención es la clave para reducir estos defectos de nacimiento. Con tan solo una pequeña dosis de ácido fólico se puede evitar que un niño o niña nazca con problemas de tubo neural o labio leporino. Si estás embarazada, supleméntate a diario y consume alimentos ricos en esta vitamina.
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